jueves, 20 de diciembre de 2012

3.- Inclusión.


En los últimos años, dentro del contexto escolar, ha surgido con gran fuerza el término  de “inclusión”, ubicándose en tajante contraposición al de “exclusión”. Si bien, ambas terminologías señaladas no representan un gran descubrimiento en términos de elementos  constituyentes  de la sociedad en la que vivimos, su denominación  y clasificación sí lo son.
Se debe tener en cuenta que, en general el tema de la inclusión y la exclusión en educación, se ven como una forma de “estar o no estar”; pero, es más que eso, es “participar o no participar”, o más bien “dejar estar y participar o no dejar estar, por ende no participar ”. Es así, como en el texto de Parrilla se refiere a este tema diciendo:
“Según esto, las nociones de inclusión y exclusión presuponen una comunidad en la que estamos incluidos o excluidos en términos de participación (no sólo de presencia en la misma). Y hablar de inclusión nos remite a la consideración de prácticas-educativas y sociales- democráticas. La inclusión significa participar en la comunidad de todos en términos que garanticen y respeten el derecho, no sólo a estar o pertenecer, sino a participar de forma activa política y civilmente en la sociedad, en el aprendizaje en la escuela, etc.”[1] Es así, que antes de hablar y pensar que estamos incluyendo, pensemos qué es incluir y para qué es necesario; ya que, lo importante de la inclusión en educación, es que todo tengan la oportunidad de estar presentes y ser partícipes de la educación y los aprendizajes.
Por otro lado, la tarea de las/os educadoras/es y de nosotros como futuras/os educadoras/es, es, a través de nuestras prácticas docentes, trabajar por que se cumpla esto, y lo podemos hacer mediante nuestras actividades planificadas, tomando en cuenta a todos/as los/as alumnos/as y sus distintos procesos de aprendizaje. La idea es que los docentes y futuros docentes, produzcamos un cambio desde la sala de clases, que, como  más o menos dijo una persona en un video sobre "la educación prohibida" visto en clases, "la revolución parte en la sala de clases". En nuestras manos está partir con los cambios, desde los que estamos directamente relacionados con la educación, para así, ir contagiando una nueva manera de educar e incluir, enfocándonos siempre, en guiar a las personas a producir pensamientos críticos hacia la realidad en la que vivimos, de esta manera, todos aportaremos a un cambio positivo, más crítico y participativo. Además, al guiar a los alumnos/as en crear pensamientos críticos y participar, podremos hacer de la educación, una más "rica" en cuanto a reflexiones y crear juntos nuevos y más geniales aprendizajes; retroalimentando nuestros conocimientos y así conseguir actuar en conjunto.
Variedades de inclusión hay muchas, entre ellas destacan:
Inclusión por colocación: hace referencia  al lugar donde se educarán los  estudiantes con discapacidad y necesidades educativas  especiales concretizando la garantía que dichos estudiantes  tengan acceso a escuela y clases regulares.
Inclusión como educación para todos: se permite que las escuelas sirvan para todos los niños/as; es decir, se resguarda la igualdad de oportunidades para todos los niños/as, y se espera de las escuelas, que sean capaces de educar a todos/as.
Inclusión como participación: los niños/as juegan un rol activo dentro del proceso educativo, dentro de las escuelas, y posteriormente dentro de la sociedad en la que están insertos.
Inclusión social: este tipo de inclusión rompe  las barreras de la escuela y sitúa al sujeto como un ciudadano con derechos políticos y civiles, además de activo dentro del campo del espacio público.
Si bien  se agradece enormemente que los Estados creen políticas que apunten hacia la inclusión, consideramos que  se debe tener cuidado en el por qué, en la finalidad mayor del intento de incluir a todos/as los marginados/as de la sociedad dentro de la gran masa, puesto que fácilmente se puede caer en la inclusión como medio de  progreso económico a nivel nacional, es decir, si se incluyen a los excluidos se aumenta la mano de obra no calificada; por lo tanto, la economía es el  sector más beneficiado. Es necesario tener en cuenta que, la finalidad central de la inclusión debe ser el mejorar el bienestar y calidad de vida de quien antes era excluido a través de la participación en la sociedad.
Lo anteriormente expuesto, está basado en el siguiente texto: Dyson, A. (2001). Dilemas,  contradicciones  y variedades en la inclusión. En: M. Verdugo y F. Jordan de Urries  (Eds). Apoyos, autodeterminación y calidad de vida (P.p. 145 – 160). Salamanca: Amaro.
Según los textos que hemos leído sobre la inclusión y la diversidad, rescatamos la importancia que tiene modificar la manera en la que los(as) educadores(as) están llevando las evaluaciones a cabo; esto lo decimos, porque creemos que el tipo de evaluaciones que se practican hoy en la escuela Chilena, es academicista, selectiva y tiende a uniformar los aprendizajes de los niños y niñas. “Para decirlo brevemente: una escuela inclusiva sólo podrá serlo si pone en práctica una evaluación inclusiva, una evaluación al servicio del ajuste de la ayuda educativa a todos y cada uno de sus alumnos (Coll y Onrubia, 1999).”[2]Al cambiar la manera de llevar a cabo las evaluaciones para lograr una verdadera inclusión de los niños y niñas, se debe adoptar un carácter cualitativo en estas “el niño(a) sabe de una manera u otra” y eliminar la concepción cuantitativa “cuánto sabe”.
Con respecto a la poca inclusión de los “discapacitados” al sistema educacional, Blanco dice lo siguiente: “Los niños y niñas con necesidades educativas asociadas a una discapacidad es el colectivo que se encuentra más excluido. En muchos países no existen estadísticas confiables, pero cuando las hay queda de manifiesto que un alto porcentaje de estos alumnos no recibe ningún tipo de educación, especialmente los que tienen discapacidades más severas. Aunque la tendencia de las políticas de los países es promover la integración de estos alumnos en la escuela común, la gran mayoría está escolarizada en centros de educación especial, por lo que también son los más discriminados.”[3] Erróneamente, existen personas que piensan que, al tener escuelas “especiales” para personas con NEE, se les está incluyendo al sistema educacional, pero no entienden que el incluir significa tomar a todas las personas en cuenta, estas sean personas sin NEE y personas con NEE, porque el fin es que todos aportemos de igual forma a la educación, que retroalimentemos la enseñanza-aprendizaje, y para esto todos los aportes son necesarios y válidos; lo interesante es la diversidad de pensamientos y opiniones, y que todos estos pensamientos y reflexiones estén interactuando en un mismo lugar, no por separados.

Les recomendamos ver este tráiler de la película española “Yo también”, que trata de un hombre Europeo, el primero con síndrome de Down que se licencia de la universidad. La película muestra la vida de este hombre en el contexto familiar, social, laboral y sentimental y se puede percibir la búsqueda de la aceptación y la felicidad ante el mundo.


Hay distintas capacidades, no discapacidades.



[1] Parrilla, A. “Acerca del origen y sentido de la educación inclusiva”. Pág. 8.
[2] Coll, Onrubia. “Evaluar en una escuela para todos”. CUADERNOS DE PEDAGOGÍA N. º 318 NOVIEMBRE 2002. Pág. 50.
[3] Blanco, R. “La equidad y la inclusión social, uno de los desafíos de la educación y la escuela hoy”. Pág. 3.





No hay comentarios:

Publicar un comentario