En los últimos años, dentro del
contexto escolar, ha surgido con gran fuerza el término de “inclusión”, ubicándose en tajante
contraposición al de “exclusión”. Si bien, ambas terminologías señaladas no representan
un gran descubrimiento en términos de elementos
constituyentes de la sociedad en
la que vivimos, su denominación y clasificación
sí lo son.
Se debe tener en cuenta que, en
general el tema de la inclusión y la exclusión en educación, se ven como una
forma de “estar o no estar”; pero, es más que eso, es “participar o no
participar”, o más bien “dejar estar y participar o no dejar estar, por ende no
participar ”. Es así, como en el texto de Parrilla se refiere a este tema
diciendo:
“Según esto, las nociones de inclusión y exclusión presuponen una
comunidad en la que estamos incluidos o excluidos en términos de participación
(no sólo de presencia en la misma). Y hablar de inclusión nos remite a la
consideración de prácticas-educativas y sociales- democráticas. La inclusión
significa participar en la comunidad de todos en términos que garanticen y
respeten el derecho, no sólo a estar o pertenecer, sino a participar de forma
activa política y civilmente en la sociedad, en el aprendizaje en la escuela,
etc.”
Es así, que antes de hablar y pensar que estamos incluyendo, pensemos qué
es incluir y para qué es necesario; ya que, lo importante de la inclusión en
educación, es que todo tengan la oportunidad de estar presentes y ser
partícipes de la educación y los aprendizajes.
Por otro lado, la tarea de las/os educadoras/es y de nosotros como futuras/os educadoras/es, es, a través de nuestras prácticas docentes, trabajar por que se cumpla esto, y lo podemos hacer mediante nuestras actividades planificadas, tomando en cuenta a todos/as los/as alumnos/as y sus distintos procesos de aprendizaje. La idea es que los docentes y futuros docentes, produzcamos un cambio desde la sala de clases, que, como más o menos dijo una persona en un video sobre "la educación prohibida" visto en clases, "la revolución parte en la sala de clases". En nuestras manos está partir con los cambios, desde los que estamos directamente relacionados con la educación, para así, ir contagiando una nueva manera de educar e incluir, enfocándonos siempre, en guiar a las personas a producir pensamientos críticos hacia la realidad en la que vivimos, de esta manera, todos aportaremos a un cambio positivo, más crítico y participativo. Además, al guiar a los alumnos/as en crear pensamientos críticos y participar, podremos hacer de la educación, una más "rica" en cuanto a reflexiones y crear juntos nuevos y más geniales aprendizajes; retroalimentando nuestros conocimientos y así conseguir actuar en conjunto.
Variedades de inclusión hay
muchas, entre ellas destacan:
Inclusión por colocación: hace referencia al lugar donde se educarán los estudiantes con discapacidad y necesidades
educativas especiales concretizando la
garantía que dichos estudiantes tengan
acceso a escuela y clases regulares.
Inclusión como educación para todos: se permite que las escuelas
sirvan para todos los niños/as; es decir, se resguarda la igualdad de
oportunidades para todos los niños/as, y se espera de las escuelas, que sean
capaces de educar a todos/as.
Inclusión como participación: los niños/as juegan un rol activo
dentro del proceso educativo, dentro de las escuelas, y posteriormente dentro
de la sociedad en la que están insertos.
Inclusión social: este tipo de inclusión rompe las barreras de la escuela y sitúa al sujeto como
un ciudadano con derechos políticos y civiles, además de activo dentro del
campo del espacio público.
Si bien se agradece enormemente que los Estados creen
políticas que apunten hacia la inclusión, consideramos que se debe tener cuidado en el por qué, en la
finalidad mayor del intento de incluir a todos/as los marginados/as de la
sociedad dentro de la gran masa, puesto que fácilmente se puede caer en la
inclusión como medio de progreso
económico a nivel nacional, es decir, si se incluyen a los excluidos se aumenta
la mano de obra no calificada; por lo tanto, la economía es el sector más beneficiado. Es necesario tener en
cuenta que, la finalidad central de la inclusión debe ser el mejorar el
bienestar y calidad de vida de quien antes era excluido a través de la
participación en la sociedad.
Lo anteriormente expuesto, está
basado en el siguiente texto: Dyson, A. (2001). Dilemas, contradicciones y variedades en la inclusión. En: M. Verdugo
y F. Jordan de Urries (Eds). Apoyos,
autodeterminación y calidad de vida (P.p. 145 – 160). Salamanca: Amaro.
Según los textos que hemos leído
sobre la inclusión y la diversidad, rescatamos la importancia que tiene
modificar la manera en la que los(as) educadores(as) están llevando las
evaluaciones a cabo; esto lo decimos, porque creemos que el tipo de
evaluaciones que se practican hoy en la escuela Chilena, es academicista,
selectiva y tiende a uniformar los aprendizajes de los niños y niñas.
“Para decirlo brevemente: una escuela
inclusiva sólo podrá serlo si pone en práctica una evaluación inclusiva, una
evaluación al servicio del ajuste de la ayuda educativa a todos y cada uno de
sus alumnos (Coll y Onrubia, 1999).”Al
cambiar la manera de llevar a cabo las evaluaciones para lograr una verdadera
inclusión de los niños y niñas, se debe adoptar un carácter cualitativo en estas
“el niño(a) sabe de una manera u otra” y eliminar la concepción cuantitativa “cuánto
sabe”.
Con respecto a la poca inclusión de
los “discapacitados” al sistema educacional, Blanco dice lo siguiente:
“Los niños y niñas con necesidades
educativas asociadas a una discapacidad es el colectivo que se encuentra más
excluido. En muchos países no existen estadísticas confiables, pero cuando las
hay queda de manifiesto que un alto porcentaje de estos alumnos no recibe
ningún tipo de educación, especialmente los que tienen discapacidades más severas.
Aunque la tendencia de las políticas de los países es promover la integración
de estos alumnos en la escuela común, la gran mayoría está escolarizada en
centros de educación especial, por lo que también son los más discriminados.”
Erróneamente, existen personas que piensan que, al tener escuelas “especiales”
para personas con NEE, se les está incluyendo al sistema educacional, pero no
entienden que el incluir significa tomar a todas las personas en cuenta, estas
sean personas sin NEE y personas con NEE, porque el fin es que todos aportemos
de igual forma a la educación, que retroalimentemos la enseñanza-aprendizaje, y
para esto todos los aportes son necesarios y válidos; lo interesante es la
diversidad de pensamientos y opiniones, y que todos estos pensamientos y reflexiones estén interactuando en un mismo lugar, no por separados.
Les recomendamos ver este tráiler
de la película española “Yo también”, que trata de un hombre Europeo, el
primero con síndrome de Down que se licencia de la universidad. La película
muestra la vida de este hombre en el contexto familiar, social, laboral y
sentimental y se puede percibir la búsqueda de la aceptación y la felicidad
ante el mundo.
Hay distintas
capacidades, no discapacidades.